Al amanecer, Inma lleva café y tabaco donde su protector hermano José caza pájaros. Allí conoce a Ramón, el primer tío que se atreve a insinuársele. El interés es mutuo y Ramón, mayor y mucho más espabilado, intentará verla lejos de la mirada de José, que enseguida sospecha del muchacho. Así Inma, sola, se verá forzada a decidir su propia vida con una libertad que las mujeres entonces no tenían.