Gonzalo (10), atraviesa el montañoso pueblo de Pamplona todas las mañanas en compañía de su mejor amigo (su balón de fútbol), jugando con él antes de empezar la jornada escolar y ensuciando sus zapatos colegiales, siendo regañado durante la inspección de uniformes por su estricto profesor Ramón y castigado durante la hora de recreo, obligado a lustrar sus zapatos mientras los demás disfrutan de su descanso. Todo cambia el día en que Ramón decide poner la vara más alta: la próxima vez que éste llegue con los zapatos sucios, le va a decomisar su balón de fútbol por el resto del año. Al día siguiente, Gonzalo se encontrará con el viaje más emocionante y difícil de su vida para llegar a toda costa con los zapatos limpios a la inspección de uniformes.