Cada vez que Laura (mediados los 40) evade un nuevo conflicto, adopta un gato, y ya tiene diez. Un día sale de casa de camino a la protectora de animales para adoptar uno nuevo, pero un brote de lucidez en el último momento hace que termine en la consulta de una psicóloga, Ana (mediados los 60) con el fin de que esta le ayude a evitarlo. Ana le obligará a retroceder al momento en el que llegó el primer gato a su vida. ¿Conseguirá evitarlo esta vez? Esta historia terminará con una persona que ha conseguido enfrentarse a sus problemas, o con un nuevo gatito que ha conseguido ser adoptado, asíque de un modo u otro, esta es una historia con final feliz.